jueves, octubre 23, 2008

Conversando con Gramsci


Lentamente se va haciendo visible un paisaje frente a mi, un pequeño lago, no se en que parque, árboles alrededor. Mientras observo sus colores me doy cuenta que estoy sentado en un banco, de esos de madera.El sol esta a mis espaldas y tengo a alguien al lado que conversa conmigo y me dice:


- "Fíjate lo que está sucediendo, ahora es que están comenzando a comprender ustedes lo que plantee hace años, el problema de la hegemonía no es simplemente la cuestión de quien controla el poder político o el aparato del Estado, la hegemonía cultural es algo más complejo y complicado, en la que participan todas las mentes de la sociedad… ¡Fíjate que pasó con la Unión
Soviética y todos esos intentos de revolución socialista, mas allá de otros errores, no supieron
enfocarse en el verdadero problema hegemónico que no está en los medios de producción, en la burocracia del estado o en las leyes, no se concentraron en la cotidianidad que reproducen cada una de esas mentes, en sus complicidades mutuas que reproducen un esquema subterráneo
inconsciente".


Me volteo hacia mi interlocutor y me doy cuenta que a quien tengo al lado es una persona que se tapa la cara con una gran fotografía de Gramsci, la baja y me asusta que quien la sostiene sea el mismo Gramsci en persona riéndose, es de verdad pequeño como en las fotos y al ver mi sorpresa se sonríe aún más y sin darme tiempo a decir algo sigue hablando:


- "La oportunidad que ustedes tienen y para la que están maduros es la de desarrollar una verdadera guerra de posiciones simbólicas, no solo en la ideología sino en toda esa área de reflejos inconscientes que son sus bases. Date cuenta que este problemita con los estudiantes de las universidades privadas y con los curas, con los medios de comunicación, con la burocracia y la
corrupción que ustedes tienen ahora lejos de ser algo negativo los va a fortalecer a ustedes, ellos, la derecha y el imperialismo, se están renovando en su táctica y estrategia, y esto va ha obligarlos a ustedes ha hacer lo mismo. Esto no es malo, por fortuna están ellos, no importa lo estúpidos que sean, son una oposición interna y externa que los ayuda a ustedes a desarrollar
anticuerpos".

Se acomoda sus lentes y hablándome en italiano con acento sardo me dice que está preocupado por su salud y además que su esposa tiene ya tiempo que no le escribe… no se qué decirle…me mira, creo que entiende mi incomodidad y de nuevo se ríe y continua hablándome:


- "Entiende esto, el sentido común es un conglomerado de hábitos y expectativas, más o menos inconscientes que rigen el día a día de las personas, son como un pegamento que mantiene el orden social de las cosas. Se manifiesta por ejemplo en las frases hechas, en los giros verbales típicos, en los gestos automáticos, en los estereotipos y reacciones frente a los hechos. El conjunto de estos contenidos del sentido común se identifica para el sujeto imbuido en este, con la realidad misma, aunque sea solamente algo parcial e imaginario"…


trato de interrumpirlo pero no me deja…


- "El sentido común no "aprehende" de la realidad sino que trabaja como filtro y ordenador a su vez de ésta, según cánones ancestrales que se mantienen ocultos a la conciencia".


Me doy cuenta que tengo cierta dificultad en seguirlo porque me estoy preguntando si esta conversación es real o es un sueño, pero sigo escuchándolo con atención:


- "Ustedes por primera vez en una revolución están volviéndose conscientes que el problema no es solo económico, o histórico, el problema de la "superestructura" es de verdad un problema, deben tomar conciencia que la lucha es muy larga y la apuesta es dar un giro de ciento ochenta grados en la cosmovisión del sentido común, cambiar los sentimientos morales, envenenados y condicionados por el capitalismo, hasta tocar las reacciones básicas del sentido común. Sé que ahora tienen una guerra que no existía antes, eso que llaman guerra mediática, ese monitor que está en todas las casas y que los ha condicionado a todos con su música, sus imágenes, su estética, no solo en sus creencias sino que llega muy cerca de lo que se puede llamar los instintos freudianos. Esta es la verdadera guerra por la hegemonía, se han conquistado muchas cosas pero falta el núcleo central reproductivo de la cotidianidad que no está "afuera" en las relaciones sociales sino que está adentro de cada uno de nosotros. Te lo expongo de otra forma, lo expliqué en los cuadernos de la cárcel. La ideología burguesa no debe ser combatida sólo en el campo abierto de los enfrentamientos ideológicos, sino también en la discreción del sentido común, en la reproducción de su sustento, de sus símbolos e imágenes, a través de la penetración sutil, milímetro a milímetro, cerebro a cerebro, idea a idea, hábito a hábito, reflejo a reflejo. ¿Entiendes entonces cuando hablo de "agresión molecular"? Pero además, si hiciésemos solo eso estaríamos cambiando una cosmovisión y una alienación por otra, el problema es más complejo. Objetivamente la mutación y evolución por la que luchamos no solamente es la de las convicciones políticas, sino principalmente la de las reacciones espontáneas, los sentimientos básicos, la de los reflejos que determinan inconscientemente la conducta. Las conductas sedimentadas en el inconsciente humano desde hace siglos y milenios tienen que ser desarraigadas, para dar sitio a una nueva constelación de reacciones o mejor dicho pasar de la reacción a una mayor conciencia. En esta guerra por la hegemonía se requiere de una pluralidad de canales de acción y comunicación informales y aparentemente desvinculados de la política, a través de los cuales se pueda ir inyectando imperceptiblemente en el sentido común una gama completa de nuevas palabras, y hábitos que vayan modificando las pautas de comportamientos de inconscientes y alienadas para pasar a conscientes, autorreflexivas y criticas."


Lo interrumpo y le planteo que lo que me dice raya en el esoterismo tipo "nueva era" y él se ríe de nuevo diciéndome que siempre criticó el mecanicismo manualesco y el dogmatismo, que sus años en la cárcel fueron como un profundo periodo de meditación e introspección que le permitieron ver más allá del momento histórico y comprender que una revolución auténtica debe ver más allá de si misma expandiendo su mirada no solamente hacia atrás en la historia sino más allá, en el futuro, en la apuesta de un futuro más humano, más en armonía con la naturaleza y con el espíritu de la tierra, solo así se salvará de caer en los huecos y trampas de los diversos dogmatismos, de los conservadurismos y extremismos nocivos al proceso revolucionario. De repente en el cielo claro se desata un relámpago que cae en el centro del lago sacándonos de nuestra conversación, se da un momento, sólo un instante de oscuridad y al abrir los ojos me doy cuenta que estoy en una celda y que el sonido del relámpago fue producido por el chocar del metal de la puerta de mi celda abriéndose, un guardia entra y me dice:


- "Siñore Gramsci, lei é libero, Mussolini ha firmado su liberación".


No me doy cuenta de lo que me dice porque todavía estoy pensando en mi extraño sueño: yo, siendo otra persona que me escucha mientras le hablo sobre el futuro en…. Venezuela…, de verdad que fue extraño… no se lo contaré a nadie porque pensarán que estoy más loco de lo que creen…y en eso me desperté.


Por Miguel Posani. Fuente: Aporrea.


Se puede acceder a una buena parte de los textos de Antonio Gramsci (1891-1937) desde el sitio Les classiques des sciences sociales, una espléndida biblioteca digital creada y dirigida por el sociólogo quebequés Jean-Marie Tremblay, de la Universidad de Chicoutimi (Québec)

miércoles, octubre 22, 2008

España es uno de los Estados de la UE que peor trata a su infancia

Un reciente informe de la Comisión Europea, realizado por el Comité de la Protección Social ("Pobreza y bienestar de la infancia en la Unión Europea") concluye que un cuarto de los 78 millones de ciudadanos y ciudadanas de la UE que sobreviven por debajo del umbral de pobreza son niños y niñas. En 2005 el 19% de los menores de los 27 Estados miembros de la UE estaban expuestos al riesgo de pobreza, frente al 16% de la población total. La UE utiliza como criterio de sus mediciones de la pobreza el "porcentaje de personas con unos ingresos disponibles inferiores al 60 por ciento de la mediana nacional".
El lugar que ocupa España en esta comparación entre Estados puede calificarse de bochornoso, si tenemos en cuenta que, supuestamente, es uno de los países más prósperos del mundo. El riesgo de pobreza en los menores es el segundo más alto de toda la UE, sólo superado por Letonia. En 2006, según el citado informe, el 21% de los menores españoles estaba por debajo de la línea de pobreza relativa.
Los expertos que han elaborado este estudio consideran que los principales determinantes de la pobreza infantil son las características de los hogares, la situación de empleo de los padres y la eficacia de la intervención pública. La ayuda gubernamental juega, pues, un papel de primer orden en la reducción de la pobreza. Una gran diversidad de políticas públicas incide en el nivel de vida de los hogares con niños. Los sistemas de fiscalidad y subsidios sostienen los ingresos familiares, asegurando, por ejemplo, un ingreso mínimo a las personas sin un empleo remunerado; del mismo modo las políticas educativas, de salud, de vivienda o de escuelas infantiles contribuyen notablemente al bienestar infantil.
Pues bien, examinando los resultados relativos por cada Estado miembro en materia de lucha contra el riesgo de pobreza en la infancia y en la gestión de los principales factores de riesgo, España ocupa el bloque de cola. Aunque este país garantiza relativamente los ingresos a los hogares cuyos miembros se encuentran en desempleo, el riesgo de pobreza infantil es muy alto en los hogares constituidos por personas que trabajan pero que obtienen bajas remuneraciones por ello. Por otra parte, las transferencias sociales tienen un impacto muy bajo para reducir los riesgos de pobreza en los menores. El grupo de países con baja intensidad protectora para la infancia, en el que se integra España, está formado, siempre según el informe, por Grecia, Italia, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Polonia y Portugal.